El ingeniero aeroespacial Juan Peláez comparte en esta entrevista detalles sobre su trabajo en Orlando con simuladores para entrenamientos de pilotos
Juan Peláez (Madrid, 1974) es un ingeniero aeroespacial español que vio la oportunidad de impulsar su empresa desde Estados Unidos y llevarla al siguiente nivel. Desde hace tres años reside junto a su familia en Orlando, ciudad en la que ha despegado su idea de negocio: simuladores para entrenamientos de pilotos centrados en el viento. Con su empresa Real Time Aero Tech innova en un entorno tan dinámico como el estadounidense, que fomenta mucho la competitividad entre empresas.

¿Cómo se gestó Real Time Aero Tech?
Mi socio (Jaime Sánchez) y yo nos conocimos en la universidad norteamericana, compartíamos habitación en la residencia de estudiantes en Parks College (Saint Louis University). Por casualidades de la vida empezamos a trabajar el mismo día en las oficinas de INDRA en Madrid para el proyecto ASTA (Air Synthetic Training Aids) del Eurofighter. Tras cinco años trabajando en INDRA decidimos crear nuestra propia empresa, llamada Simspace Ingeniería.
Durante varios años trabajamos haciendo consultoría por horas, pero era un modelo de negocio que tenía un techo de ingresos (el número de horas que puedes trabajar por precio por hora). Así que decidimos movernos a un modelo de negocio basado en la venta de producto o software. En la búsqueda de mercados para esos productos vinimos al ITSEC, una feria muy importante de simulación y modelización que se celebra todos los años en Orlando.
Ese fue nuestro primer contacto con el mercado americano y pudimos observar que había muchas oportunidades de negocio. Empezamos a vender nuestros productos a través de Simspace desde España, pero llegamos a la conclusión de que era importante venir a los Estados Unidos y crear una empresa americana. Y así nació Real Time Aero Tech.
¿Por qué vuestro software es mejor que el del resto de simuladores?
Porque encontramos un mercado que nadie trabajaba en todo lo relacionado con el viento: el viento del rotor de los helicópteros y cómo levanta polvo, el viento detrás de un barco en el que tratas de aterrizar, el viento detrás de un avión en el que tratas de repostar combustible, y el viento sobre el terreno cuando vuelas a baja altura.
Gracias a nuestro modelo de vientos se puede visualizar con rayas de colores y puede utilizarse en el modelo de vuelo para que el piloto sienta el efecto del viento en su avión o helicóptero. Esto es necesario para que el entrenamiento sea realista y, por tanto, eficaz.
Parece una idea bastante pionera… ¿Estáis creando escuela o por ahora hay poca competencia?
Por ahora hay muy poca competencia. Gran parte de nuestro trabajo es dar a conocer al usuario final que esta tecnología existe, para que de esta manera ellos puedan solicitarla en los requisitos de programa.
¿La inteligencia artificial ha jugado un papel clave en este software, o la inteligencia humana sigue siendo la prioritaria?
La verdad es que con nuestros productos actuales no hemos trabajado con inteligencia artificial, no hemos encontrado la necesidad o el producto adecuado en nuestro mercado. Hace tiempo sí que trabajamos en productos que optimizaban modelos de vuelo para pasar pruebas automáticas de aceptación y que en cierta manera se asemejaban a la inteligencia artificial. Ahora mismo la inteligencia artificial está por todas partes y a veces es difícil diferenciar las aplicaciones realmente punteras e interesantes de las que sólo pretenden sumarse a la moda.
¿Has pilotado alguna vez para poner a prueba tu software en el simulador? ¿Cómo ha sido la experiencia?
Varias veces al año tenemos integraciones en distintos simuladores y siempre tenemos ocasión de pilotar. Pero nuestra opinión no tiene mayor importancia, la que vale es la de los pilotos, que son los que conocen la realidad de volar en esas condiciones de viento.
¿Se gestiona bien una empresa cuando los socios tenéis una diferencia horaria de seis horas?
Se gestiona peor que no teniendo diferencia horaria, pero hablamos todos los días para coordinarnos en lo que estamos trabajando en ese momento y para ver lo que necesitamos hacer a corto y medio plazo. Además intentamos vernos una semana cada uno o dos meses como máximo.
¿En Estados Unidos se dan mejores condiciones que en España o Europa para implementar estas iniciativas, o es una imagen irreal?
En mi caso en particular, el mercado de la simulación es mucho más amplio en Estados Unidos que en España. Además, existen muchas más empresas que compiten por los contratos y es mucho más fácil encontrar oportunidades con empresas que necesitan diferenciarse con tecnologías nuevas.
¿Notas muchas diferencias en la manera de abordar la innovación en USA y en Europa?
La mayor diferencia que he visto es que en Estados Unidos se valora mucho la competitividad entre empresas y eso genera una necesidad de innovación. Sabemos que en este país hay muchas oportunidades para empresas pequeñas con programas como Small Business Innovation Research (SBIR) y Small Business Technology Transfer (STTR), pero lo cierto es que nunca lo hemos intentado porque ya tenemos ya suficiente
trabajo. Incluso ciertos contratos federales se declaran “small business set-asides” para promover que las empresas pequeñas compitan y ganen contratos federales.
¿Por qué Orlando y Florida son tan propicios a los temas aeronáuticos?
En Orlando está localizado el NAWCTSD (Naval Air Warfare Center Training Systems Division) que aglutina a todos los programas de simulación de la Armada de los Estados Unidos y los Marines.
Este centro es muy activo en explicar públicamente los programas que existen, las fechas de decisión y de ejecución de proyectos, las compañías adjudicatarias… Y son frecuentes las visitas de los empleados públicos del NAWCTSD a empresas para mantener reuniones y demostraciones de tecnología y productos.
Por eso todas las empresas de simulación tienen una oficina en Orlando alrededor del NAWCTSD, para estar cerca de la toma de decisiones de los contratos públicos.
¿Has tenido la oportunidad de trabajar con la NASA?
Últimamente no, pero durante mi doctorado en Old Dominion University desarrollé mi trabajo de investigación en ICASE (Institute for Computer Applications in Science and Engineering) que estaba localizado dentro de las instalaciones de NASA LANGLEY Research Center. Mi socio también hizo su máster en George Washington University, que tenía un programa conjunto con NASA Langley.
No cabe duda de que la NASA tiene un gran presupuesto y prestigio y que es puntera en investigación y desarrollo en muchos campos más allá de la tecnología espacial, que es lo que conoce la gente. Lo que también ha ocurrido últimamente es que han aparecido empresas privadas como SpaceX, Blue Origin, Virgin Galactic, etc., que han entrado muy fuerte en mercados y campos, como el espacial, que antes parecían sólo viables para el capital y las iniciativas públicas como la NASA.
En temas aeronáuticos, ¿qué áreas ves que tienen mucho potencial de investigación y experimentación?
Hoy en día sí que veo que los fabricantes de aviones comerciales están muy orientados a mejorar la eficiencia de motores y a todo el tema de emisiones. En temas militares yo destacaría todo el tema de inteligencia artificial y las plataformas no tripuladas.
Para terminar, ¿cuáles son los próximos desafíos de Real Time Aero Tech?
Ahora mismo estamos consolidando nuestra posición en muchos proyectos de helicópteros… Nuestro próximo reto es entrar en el mercado de ala fija (aviones) principalmente para simulación de reabastecimiento en vuelo y vuelo en formación. Estos son campos muy poco desarrollados en simulación y con la tecnología actual no se pueden entrenar en simuladores, por la deficiente simulación existente. Y además es muy caro entrenar en el avión real porque supone coordinar varios aviones, avión cisterna y el que recibe el combustible, para un entrenamiento.


Recomiéndanos en Orlando y alrededores…
Un restaurante: para pescado The Osprey, y para carnes me gustaba mucho Spencer’s for Steaks and Chops en el Hilton (ha cerrado).
Un paisaje: Kraft Azalea Garden.
Un parque temático: Epcot.
Un lugar en la naturaleza: playa Linda.
Un museo o centro al que acudir: Kennedy Space Center o el Orlando Science Center.
Una tienda: Costco (no voy mucho de tiendas).
Un plan en familia: dar una vuelta al lago Baldwin.
Un plan con amigos: el bar de karaoke y deportes Big Daddy’s.
Una comida: el steakhouse sandwich de Bad As’s.
Una excursión de un día: Mount Dora o Winter Garden.
